¿Qué causa la caída del cabello en la mujer?

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La caída del cabello en las mujeres es una afección común, aunque a menudo angustiosa, que puede afectar a mujeres de todas las edades. A diferencia de la calvicie de patrón masculino, que suele manifestarse como un retroceso de cabello o una calvicie en la coronilla, la pérdida de cabello femenina suele producirse como un adelgazamiento general en todo el cuero cabelludo. Comprender las razones de la caída del cabello es crucial para un tratamiento y control eficaces, ya que afecta a un número significativo de mujeres en todo el mundo y puede afectar significativamente a la autoestima y al bienestar emocional.

Influencias genéticas en la caída del cabello femenina

La predisposición genética es uno de los factores principales de la caída del cabello de patrón femenino, también conocida como alopecia androgenética. Esta afección se caracteriza por el adelgazamiento del cabello de forma difusa por todo el cuero cabelludo. La genética determina lo sensibles que son tus folículos pilosos a la dihidrotestosterona (DHT), una hormona derivada de la testosterona, que puede hacer que los folículos pilosos se encojan y finalmente dejen de producir pelo. Si las mujeres de tu familia han experimentado un debilitamiento del cabello similar, es probable que la genética desempeñe un papel en tu experiencia.

Cambios hormonales y caída del cabello

Las hormonas desempeñan un papel importante en la regulación del crecimiento y la salud del cabello. Los cambios en el equilibrio hormonal, como los que se producen durante el embarazo, la menopausia o como consecuencia de trastornos tiroideos, pueden precipitar la caída del cabello. Por ejemplo:

  • El embarazo: Muchas mujeres experimentan un engrosamiento del vello durante el embarazo debido al aumento de los niveles de estrógeno, sólo para enfrentarse a la caída del cabello después del parto, cuando los niveles hormonales se normalizan.
  • La menopausia: La reducción de los niveles de estrógeno y progesterona durante la menopausia puede provocar el debilitamiento del cabello.
  • Problemas tiroideos: Tanto el hipertiroidismo como el hipotiroidismo pueden provocar la caída del cabello debido al papel fundamental que desempeña la glándula tiroides en la regulación del metabolismo corporal y su efecto sobre los ciclos de crecimiento del cabello.

Deficiencias nutricionales que afectan a la salud capilar

La nutrición afecta significativamente al crecimiento del cabello; las deficiencias de nutrientes clave pueden provocar su caída. Entre las vitaminas y minerales esenciales para un cabello sano se incluyen:

  • Hierro: La carencia de hierro, frecuente en las mujeres debido a la pérdida de sangre menstrual o a una ingesta alimentaria deficiente, es una de las principales causas de la caída del cabello.
  • Vitamina D: Los niveles bajos de vitamina D están relacionados con la alopecia areata y también pueden desempeñar un papel en otras formas de caída del cabello.
  • Proteínas: El pelo está formado principalmente por proteínas, y una ingesta insuficiente de proteínas puede afectar al crecimiento del pelo.

Garantizar una dieta bien equilibrada puede ayudar a mitigar la caída del cabello relacionada con deficiencias nutricionales.

El estrés y sus efectos en el crecimiento del cabello

El estrés crónico puede causar estragos en varios sistemas corporales, incluido el ciclo de crecimiento del cabello. El estrés puede desencadenar afecciones como el efluvio telógeno, en el que un acontecimiento estresante importante empuja a más pelos a la fase de reposo, lo que provoca una notable caída del cabello. Controlar el estrés mediante técnicas como la atención plena, el ejercicio y el descanso adecuado es crucial para quienes experimentan una caída del cabello relacionada con el estrés.

Enfermedades y medicación

Diversas afecciones médicas y medicamentos pueden provocar la caída del cabello como efecto secundario:

  • Enfermedades autoinmunes: Afecciones como el lupus y la alopecia areata implican que el sistema inmunitario ataca por error a los folículos pilosos sanos.
  • Medicamentos: Ciertos fármacos, como los anticoagulantes, las dosis altas de vitamina A y algunas formas de anticonceptivos, pueden contribuir a la caída del cabello.

Consultar con un profesional sanitario puede ayudar a determinar si una enfermedad o medicación subyacente está contribuyendo a la caída del cabello, y qué medidas pueden tomarse para solucionarlo.

Sí, la dieta desempeña un papel crucial en la salud del cabello. Las deficiencias nutricionales, sobre todo de hierro, vitamina D y proteínas, pueden provocar la caída del cabello. Garantizar una dieta equilibrada rica en nutrientes esenciales puede ayudar a mantener un crecimiento sano del cabello. Alimentos como las carnes magras, las verduras de hoja verde, los frutos secos, las legumbres y el pescado pueden aportar nutrientes vitales que favorecen la salud capilar.

La menopausia puede afectar significativamente al cabello debido a los cambios hormonales, principalmente la disminución de los niveles de estrógeno y progesterona. Estas hormonas ayudan a que el pelo crezca más rápido y permanezca más tiempo en la cabeza. Cuando sus niveles descienden durante la menopausia, el crecimiento del cabello se ralentiza y aumenta el adelgazamiento. Tomar suplementos de vitaminas y minerales y utilizar tratamientos tópicos para el crecimiento del cabello puede ayudar a mitigar estos efectos.

La caída del cabello relacionada con el estrés, como el efluvio telógeno, suele ser temporal. Se produce cuando un acontecimiento estresante importante empuja a más pelos a la fase de reposo, lo que provoca un aumento de la caída. Una vez controlado o eliminado el factor estresante, y con los cuidados adecuados, el pelo suele volver a crecer en varios meses. Sin embargo, el estrés crónico puede provocar efectos más duraderos, por lo que es crucial controlar el estrés mediante cambios en el estilo de vida.

Si sospechas que la causa de la caída del cabello es una enfermedad o un medicamento, es importante que consultes con un profesional sanitario. Pueden realizar pruebas para diagnosticar cualquier enfermedad subyacente y revisar tus medicamentos para identificar posibles efectos secundarios. En algunos casos, ajustar la medicación (bajo supervisión médica) o tratar una enfermedad subyacente puede reducir o invertir la caída del cabello.

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